
¿Cuando el hombre es capaz de traspasar el umbral de ideales tales como el amor por la libertad, por la autodeterminación, por la autonomía, en definitiva, el amor por su tierra, su gente, y a la verdad que tan malvadamente le ha sido escondida al común de la ciudadanía? Bajo estos matices se ampara la lucha del pueblo mapuche, lucha tan cobardemente criminalizada por parte del Estado títere de los intereses del empresariado forestal, mintiendo a la ciudadanía calificando las causas del pueblo mapuche como accionar de índole terrorista, con caracteres antisociales, delincuenciales, o cuanto sinónimo le es grato difundir mediante sus noticieros nacionales también vendidos al llamativo olor de los dólares ensangrentados.
Lo cierto es que hablando de accionar y posturas criminales, el Estado, ya sea mediante leyes que condenen las mas nobles aspiraciones de pueblos originarios (ley antiterrorista), mediante el gobierno de turno y su fuerza policial asesina y represiva, o mediante su justicia burguesa interesada en resguardar los intereses de capitales privados nacionales o extranjeros saben mucho al respecto. Fueron precisamente esas empresas como las forestales quienes una vez cohesionadas con las autoridades de turno, usurparon (ya sea mediante vergonzosas ofertas en dinero, o mediante el uso de la violencia extrema) el territorio que durante siglos fue humildemente poblado por el mapuche. Extensas zonas de bosque nativo, fauna autóctona, tierra fértil y aguas cristalinas dieron paso a la más horrorosa postal de bosques de pino y eucaliptos, orientadas a la producción maderera y extracción de celulosa. ¡El mapuche solo exige su territorio cobardemente expropiado por las empresas y el Estado chileno!
Hoy, los presos políticos mapuches Jaime Marileo Saravia, Héctor Laitul Carillanca, Juan Millalen Milla, José Benicio Huenchunao Mariñan y Patricia Roxana Troncoso Robles, encarcelados por su “supuesta participación en atentados terroristas” cumplen más de 60 días de huelga de hambre, el motivo: “devolver la libertad tan cruel e injustamente negada por exigir el derecho a su tierra, su independencia, su hogar, su trabajo, su familia… en definitiva su dignidad como personas”…
Lo cierto es que hablando de accionar y posturas criminales, el Estado, ya sea mediante leyes que condenen las mas nobles aspiraciones de pueblos originarios (ley antiterrorista), mediante el gobierno de turno y su fuerza policial asesina y represiva, o mediante su justicia burguesa interesada en resguardar los intereses de capitales privados nacionales o extranjeros saben mucho al respecto. Fueron precisamente esas empresas como las forestales quienes una vez cohesionadas con las autoridades de turno, usurparon (ya sea mediante vergonzosas ofertas en dinero, o mediante el uso de la violencia extrema) el territorio que durante siglos fue humildemente poblado por el mapuche. Extensas zonas de bosque nativo, fauna autóctona, tierra fértil y aguas cristalinas dieron paso a la más horrorosa postal de bosques de pino y eucaliptos, orientadas a la producción maderera y extracción de celulosa. ¡El mapuche solo exige su territorio cobardemente expropiado por las empresas y el Estado chileno!
Hoy, los presos políticos mapuches Jaime Marileo Saravia, Héctor Laitul Carillanca, Juan Millalen Milla, José Benicio Huenchunao Mariñan y Patricia Roxana Troncoso Robles, encarcelados por su “supuesta participación en atentados terroristas” cumplen más de 60 días de huelga de hambre, el motivo: “devolver la libertad tan cruel e injustamente negada por exigir el derecho a su tierra, su independencia, su hogar, su trabajo, su familia… en definitiva su dignidad como personas”…
